Tercera intervención del Presidente en el diálogo con miembros y representantes de la sociedad civil sobre seguridad

Ciudad de México, 23 de junio del 2011

Primero. Les agradezco muchísimo esta oportunidad muy enriquecedora para mí, para conocer de cerca y directamente el testimonio de las víctimas.

Agradezco, don Javier, la precisión que hace, es cierto, desde su carta, de su artículo que leí. Usted hace un equilibrio muy bien ponderado del reparto de responsabilidades: gobiernos, criminales, sociedad, medios. En fin.

Y lo retomo claramente y le agradezco esa ponderación. Tiene usted razón, sus interlocutores no son los criminales, somos nosotros, y por lo menos, qué bueno que como interlocutores podemos platicar, y créame que no pretendo eludir la responsabilidad que me toca como Presidente, al contrario, es una carga pesada en esto y en muchas cosas.

Uno de los errores que dice usted que cometo, probablemente lo cometa, de que piense que los malos están afuera y los buenos adentro.

No, yo sé que este cáncer, esta plaga, ha carcomido a la sociedad mexicana, a las instituciones, al Gobierno, a los gobernantes, a los gobernados, a las iglesias, a los medios. Y lo sé muy bien.

Pero, decía José Ángel Conchello, en paz descanse, que para combatir la corrupción no hay que olvidar que las escaleras deben barrerse de arriba para abajo, y eso es lo que trato de hacer en mi Gobierno.

Y por eso he obligado a los militares, a los marinos y a la Secretaría de Seguridad Pública, que todos, absolutamente todos, empezando por arriba, pasen por exámenes de control de confianza, toxicológico, socioeconómico, psicológico, polígrafo, y probablemente los exámenes puedan fallar, pero, por  lo menos, nos están ayudando a ir depurando poco a poco la corrupción que hay.

A mí me tocaron dos cosas muy difíciles, don Javier, me han tocado muchas. Una, que nos maten mucha gente, siento que me ha tocado, si bien es cierto no tengo el dolor que ustedes tienen, de familiares cercanísimos, de amigos cercanos, colaboradores.

Pero, también, otro importante, me ha tocado poner en prisión al Subprocurador contra Delincuencia Organizada y al Director de la Policía Federal.

Y, evidentemente, percibir toda esa maraña de corrupción que hay, tendrá que hacerlo eso el juez, pero lo que a mí me tocó hacer, lo hice. Y, por supuesto, que me gustaría mucho que de las cosas que sé, o de las que me han dicho, pudiera simplemente decir váyase éste a la cárcel y váyase, éste otro no.

Pero si estamos en un sistema de legalidad, y yo creo que es bueno que así sea, que eso ya no depende mí, sino depende de lo que diga un juez, que escuche los derechos de a quien se acusa y de quien acusa.

Y que, además, no se acuse a nadie sin haber pruebas, lo que dicen los abogados, no tengo nada contra ellos, yo también soy uno de ellos, judicializables.

Y a mí me gustaría a veces decir: Es que yo sé, o me han dicho cosas de fulana, y de zutano y perengano, que fuera así tan sencillo. Pero tenemos que recabar la información.

He sabido, por ejemplo, de jueces que han recibido dinero o que dialogan con criminales, y que liberan a criminales, pero mientras yo no tenga una prueba, o la Procuradora no tenga una prueba, ese juez es juez, y ese ciudadano es ciudadano, y, además, es inocente.

Es más sigue siendo inocente hasta el día en que lo sentencien, si es que algún día lo sentencian.

Me reprocha, o me señala, y se lo agradezco, además, no sé, como, si consejo, admonición, ni siquiera lo veo, o como reclamo, como lo que es, también, que me haya lanzado a la guerra con instituciones con altos grados de impunidad.

Hace rato dijo: Sin haber hecho una reforma política y sin haber reformado las instituciones.

No voy a entrar más en este tema de si guerra o no. En fin. Este esfuerzo, esta lucha que yo llamo por la seguridad. Le digo: Sí, don Javier, entré sin que hubiera reforma política y sin haber reformado las instituciones, porque pienso que tienen que hacerse al mismo tiempo.

Porque yo oigo la voz que usted escuchó en toda esa caravana, la de las señoras que les llevan a sus hijos, que les matan a los hermanos. Es una historia, como ustedes bien dicen, de miles.

Y sabe qué, yo no puede decirle a la gente: Espérenme tantito, voy a hacer un primero una reforma política y a reformar a las instituciones. Tengo que actuar con lo que tengo. Y estoy seguro que usted hubiera hecho exactamente lo mismo que yo.

Sabe qué, si estuviera en la posibilidad de evitar un crimen y no tuviera más que piedras en la mano. Lo haría con las piedras, esperando que, por lo menos, tuviera un momento el aliento para hacerlo.

Pero  así  hay que hacer las cosas en un México que está dolido. Hay que hacerlo con lo que tenemos. Que no es poco lo que tenemos.

El Ejército no es poco lo que tenemos. Podrá haber muchos prejuicios, podrá haber abusos que se han cometido y que, además, se esclarecen y tienen que castigarse. Podrá haber muchas cosas, pero no es poco lo que tenemos.

Porque, como dijo doña Araceli, son también mexicanas y mexicanos de bien, patriotas, leales, disciplinados, que van y les escupen, y les dicen, y los insultan, pero están ahí defendiendo a la misma gente.

Y no es poco lo que tenemos que actuar con ellos cuando, precisamente, están corrompidas las autoridades. Cuando uno llega a una ciudad, a un estado, a un municipio, y se da cuenta que toda la policía, toda, está en la nómina de los criminales.

Sí. Ya sé, en papeles  manuscritos, que no tienen valor probatorio pleno. Ya lo sé. Ya me sé, perdónenme la expresión, la cantaleta de los jueces. Pero yo sé que están en la nómina, yo sé cuánto reciben.

Y qué voy a hacer.  Simplemente me voy a esperar a que ese estado reforme las instituciones, haga una reforma política. No. Yo tengo que actuar, porque sé que hay gente que la están secuestrando, la están extorsionando,  y la están matando.

Y eso es lo que hice, don Javier. Pudo ser un error, probablemente. Yo creo que no. En conciencia ética, yo no podía hacer lo que otros: esperarme a que algún día cambiaran las cosas, darme esta magnífica coartada de decir: dado que las instituciones están podridas. Yo no fui, con el Ejército Mexicano, a un país extranjero a buscar el petróleo de otros.

Yo estoy con ellos, viendo lo que  está sufriendo  la gente en muchas partes; lo que  sufren los mismos soldados, y me pesan, insisto, las familias de esos soldados que los perdieron, o las familias de los policías que los perdieron. Y la verdad es que no, no vi, en conciencia,  otra forma de actuar.

Que me gustaría que esta violencia terminara. Por supuesto, me gustaría, por supuesto, ser recordado por las cosas que he hecho en la educación, por los hospitales que ya comenté, por las carreteras que ahora se han hecho, como nunca,  por la lucha, incluso, por la parte del medio ambiente. No. Probablemente voy a ser recordado por este tema y, probablemente, con mucha injusticia.

Pero mire, don Javier, si algo comparto con usted es que cuando usted tiene un deber, tiene que hacerlo, y si cree que  es su deber moral, tiene que cumplirlo, independientemente de lo que qué dirán.

Cómo voy a ser recordado. Yo creo que en esa ética. Y sí. A lo mejor puedo estar equivocado. Sí pude haberme hecho pato, y yo coincido con usted en que hay palabras que describen mucho mejor las características, que yo no puedo pronunciar, pero no es lo mío.

Estoy dispuesto a rectificar, sí, nada más quiero ver con claridad en qué exactamente.

Qué bueno que me dice usted que no me están pidiendo que deje de combatir a los criminales, los voy a seguir combatiendo.

Que tiene que haber más educación en México, por supuesto.

Hagamos, por ejemplo, una cosa, hace dos, tres días, yo no lo he leído a cabalidad, pero la ONU sacó un estudio de los errores que tiene el gasto público. Por qué no vamos revisando eso y le metemos más, por ejemplo, a educación.

Hay grupos políticos que tienen mucho poder en el Congreso, bancadas de 100, 80 diputados de un sector, que se llevan una tajada de león presupuestal, y dice la ONU que ese no es el mejor gasto, o el más igualador.

Por qué no vamos revisando si de ahí podemos sacarle para educación y para esparcimiento, para espacios públicos. Pero yo no puedo solo en eso y creo que en eso podemos trabajar juntos.

Por supuesto, me interesa mucho lo de la Ley de Víctimas. De hecho, lo que me encontré también es que Policía Federal, por ejemplo, tiene un área de prevención, por allá está el Subsecretario; la Procuraduría General de la República tiene una Subprocuraduría de Derechos Humanos; Gobernación tiene otra área de atención. En fin. El Ejército, yo les ordené que crearan un área de atención a víctimas; la Marina, lo mismo.

Son varias dependencias, cada quien trabajando por su lado, y lo que les he hecho es obligarlos a tener un mecanismo unificado, un protocolo de atención de víctimas. Yo había pensado en proponerles un sistema de atención a víctimas, y me parece muy bien, incluso, pensar en una ley. Estoy de acuerdo. Platiquémosla, diseñémosla, y lo más pronto posible, mejor.

Y además considerando víctimas a todos. Claro, hay distintos grados de responsabilidad, de lo que sea, pero víctimas a final de cuentas en eso coincido, que son todos y hay que darles nombre, hay que nombrarlos y no hay que ocultarlos en una cifra estadística, y que, por cierto, no soy yo el que la llevo, ni que me guste andarla cantando a cada rato.

Lo de Juárez, créanme, he ido varias veces allá. Yo comprometí la ayuda del Gobierno y nunca estuvo más lejos de mi intención el ofenderlos y ahí si les pido, que si fue una ofensa para ustedes, me perdonen. Pero, la verdad, nunca quise hacer eso. He estado varias veces en Juárez.

Y créame, don Javier, yo no inventé el desfile. El desfile se hace cada fecha de la toma de Ciudad Juárez, se dejó de hacer el año pasado por la violencia, y a mí me dio gusto que esta vez sí se pudiera hacer. Porque, yo coincido, lo peor que podemos hacer es decirle a la gente: Arrincónate en tu casa, enciérrate a piedra y lodo. Hay que reconquistar nuestras calles, pues si son nuestras.

Y los soldados hicieron las dos cosas, por cierto. Primero, estuvieron en Juárez y, luego: No, sálganse. El Ejército, de Juárez, ahí va para afuera. Entra la policía, el Ejército está rodeado. Finalmente, podemos variar y discutir cifras, ciertamente, pero la gente empieza, algo, a tener un poquito de esperanza, y fue, salió al desfile. Se cumplían, además, cien años de la toma de Juárez.

Yo, la verdad, sí le tengo un gran aprecio a esos datos de la historia. Además de varias cosas que hicimos. Pero yo sí creo que hay que tomar la calle en lugar de los criminales, que nos la han arrebatado.

De qué indicador podemos hablar de ruta correcta. Yo si le hablo de tres cosas, esa es más o menos las tres áreas de la estrategia, son:

Enfrentar a los criminales. Puede ser que está mal mi indicador de cuántos hemos capturado y cuántos hemos detenido. Busquemos otro, pero hay que enfrentarlos de alguna manera.

Quizá midamos cuántas comunidades podemos ir rescatando de la situación en la que viven. Hay unas en que, definitivamente, hemos fracasado, otras en que hemos avanzado.

Hemos avanzado, por ejemplo, en Tijuana. Y en Tijuana, la verdad, es que ha bajado notablemente la criminalidad y la gente va  avanzando. Hemos avanzado en otras regiones. Insisto, falta mucho en el propio Juárez, sigue habiendo mucha extorsión, sobre todo, y robo de coches, pero en materia de homicidios algo ha mejorado.

El otro elemento, cuál es. Construcción de instituciones. Y ahí yo tengo indicadores claros, que me gustaría que me ayudaran a reflexionarlos. Pero qué es lo que yo digo: El día que haya 32 policías estatales confiables, ese día vamos a ganar.

Cuál es mi indicador. Que haya 32 policías donde los mandos sean confiables.

Y cómo sé que los mandos son confiables. Que el Secretario de Seguridad Pública, el Secretario de Gobierno, el Jefe de la Policía, el Procurador y los Subprocuradores, pasen Exámenes de Control de Confianza, para empezar.

-C. JAVIER SICILIA ZARDAIN: Falta lo otro, señor Presidente.

Dónde están los policías.

PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Ahorita lo comento, sí.

Pero para empezar, lo que debemos procurar es que no estén adentro.

-C. JAVIER SICILIA ZARDAIN: Nos los dejan afuera, y entonces los que pagamos el pato somos nosotros.

-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Sí, yo sé que es otro dilema, don Javier, pero déjeme verlo como lo vi yo. Porque también yo le diría: Para qué los mueves si mejor se van a ir a delinquir. No, sabe qué, están delinquiendo desde ahorita. Están delinquiendo, además, con nuestros radios, con nuestras armas, con nuestras patrullas y con nuestras placas.

Están interviniendo nuestras comunicaciones, la suya y la mía. Tienen que estar fuera, porque de todos modos están delinquiendo. Y lo peor es una familia que llega a denunciar a un Ministerio Público, y los que secuestraron a su hijo están atrás del barandal. Eso no puede ser, tiene que salir.

Y sí, yo estoy de acuerdo.

Admito nuestra responsabilidad. No tenemos y no hemos desarrollado un eficaz seguimiento de las personas que reprueban. Y tenemos que hacerlo. Esa es una tarea que hay que hacer.

Pero, por lo pronto, que las que están adentro, aprueben. Y ya no me diga los policías que estén en una esquina, por lo menos el Director de la Policía. Y ahí yo sí pido ayuda a la sociedad para que vea qué estados sí han mandado a control de confianza a sus secretarios y cuáles no, y nos vamos a sorprender.

Y lo que sigue es que todos los estados se comprometieron a que en determinada fecha, de acuerdo con el Compromiso por la Seguridad iban a vettear, que así se llama en el anglicismo terrible éste, a todos sus policías. Cuántos lo han hecho.

Ahí está, por cierto, en las páginas de la Secretaría Ejecutiva del Sistema de Seguridad Pública, no voy a abundar en eso, pero es otra ruta.

Y, el tercero, es prevención. El día en que demos oportunidades a los muchachos, también, vamos a triunfar.

Yo he hecho un esfuerzo en materia de educación. Por la dimensión del problema de México, admito que insuficiente, pero efectivamente hemos llevado la cobertura universitaria del 24 al 30 por ciento.

Y, como dije, hicimos 91 nuevas universidades y espero llegar a 100 pronto, y hemos hecho 800 nuevos bachilleratos y espero llegar a mil antes de que yo termine. Pero el día en que cada muchacho tenga un espacio en una escuela, ese día vamos a vencer. Ese es otro indicador.

Qué otras cosas podemos hacer.

Bueno, me pregunta usted un tema bien delicado.

Que se ha hecho poco para desmontar la estructura de protección de los criminales. Ahí sí coincido. Pero sí le puedo decir que, en lo que a mí respecta y en lo que a mi Gobierno toca, esa estructura se está desmontando, y la verdad es que todos tenemos mucho qué hacer en otras estructuras de poder, donde hay amplios círculos de protección, yo pienso, a la criminalidad.

El caso de corrupción y encubrimiento de funcionarios, la pifia cometida con el caso que usted menciona, de Hank Rhon. Las circunstancias que relata el Ejército es que recibe un señalamiento, una información, en la cual una persona que va a ser asesinada y que fortuitamente se obtiene ese hecho, se detienen a los posibles agresores, los posibles agresores tienen armas y delatan y dicen dónde tienen esas armas y dónde las guardan.

Y va el Ejército, como efectivamente ocurre en muchos casos, a ese lugar. Hay gente, eso es lo que narra el Ejército, que está fuera de la casa con armas, se mete y en su persecución entran a la casa y encuentran ahí, no sé, 86 armas.

Ese es el primer punto.

Aquí, la cuestión legal, porque además en cualquier caso, insisto, se trata de seguir el procedimiento legal establecido. Se presenta, se detiene a la persona, se presenta ante el juez, y el juez tiene que valorar, tanto las circunstancias de la detención, como los elementos del delito que se le presentan.

Y después de un debate seguido por los medios, la juez concluye que no hubo la llamada flagrancia, o sea, que no se le siguió, eso es lo que concluye la juez. Respeto el punto de vista de la juez.

Y estoy, además, legal y moralmente obligado a seguirlo; y también entiendo y respeto la información que da el  Ejército de este tema. Pero, en fin.

El hecho  es que, independientemente de la forma de detención, hay ahí un delito: armas de uso exclusivo del Ejército. Como bien dijo la Subprocuradora de SIEDO, en alguna entrevista: Y, ahora, qué hago con todos los fusiles. De quién son, o qué. Hasta con nombre están algunos.

Y no sólo eso, don Javier. Dos de esas armas pegan, así se dice en la jerga policial, pegan en dos homicidios; es decir, toda  esta labor que hemos hecho en Plataforma México, también en la Policía Federal, y no voy a entrar al comentario  éste, pero la verdad es que sí, hemos adquirido la mejor tecnología, yo diría, del mundo, para investigación criminal.

Tiene ya registro de los homicidios de la balística de un homicidio. En el caso de Tijuana, que tenemos buena colaboración con el gobierno, hemos podido levantar la base de datos de ese homicidio. Ese homicidio, las balas que se usaron tienen un rayón, digamos, que empata, el casquillo, empata, digamos, con el arma que la disparó.

Y es como una huella dactilar, válgame la expresión, de las armas. Un casquillo es un arma. Y esas armas que se encuentra el Ejército, encuentran con dos homicidios que se cometieron  en Tijuana, en momentos y fechas distintas.

Y se presentan las pruebas a la juez, y los dictámenes periciales. Y no sólo eso. Otro de los testigos dice haber participado en un homicidio de otra persona. Y la juez concluye que, como no está demostrada la flagrancia, ni los rifles tienen valor probatorio, ni lo casquillos,  ni los periciales, ni nada.

Y, además, aquí, la tontería, digamos, es que, qué torpeza del Gobierno. A lo mejor, a lo mejor había que llegar, decirle al Ejército: No persigas, ve, habla con el Ministerio Público, que te pida una orden de aprehensión, una orden de cateo, que la orden de cateo la libere un Juez; que el Juez, además, evidentemente, va a pedir, viene el amparo del indiciado, va a ganar el amparo, porque dice: A mí por qué me persigues.

En fin. A lo mejor pudo haberse. Pero que no valgan las pruebas, que se diga que porque es dudosa la manera en que se entró a la casa, no tienen validez probatorio. Yo como Presidente, estoy obligado a respetar lo que dice esa Juez y esa ley, porque primera obligación es respetar la ley.

Me pregunta usted como persona, como padre de familia, como hermano, como hijo. Por supuesto que yo coincido en muchas cosas con usted. Y si me pregunta, además, acerca de las cosas en las que creo, de que ahora ciertos personajes se nos ponen como modelo de santidad por los obispos. A mí lo único que me evoca es una frase, don Javier, la que dice: Sepulcros blanqueados y raza de víboras.

Y no puedo decir más y no puedo hacer más. Pero que se reproche a mi Gobierno, otra vez, el actuar en lugar del no actuar, cuando hay, como usted dice, mucha gente que tiene que rendirle cuentas a la sociedad y que por qué ocurren estas cosas.

-C. JAVIER SICILIA ZARDAIN: Hablaremos con esos poderes, en su momento.

PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: La verdad es que, yo créame, don Javier, hago lo que puedo.

Sí, sí me hubiera gustado que los hechos hubieran ocurrido de otra manera, que todos los eslabones jurídicos estuvieran debidamente cuidados.

Sí, sí me hubiera gustado saber en el momento en que estaban ocurriendo esas cosas, y no fui enterado, y me molesté mucho; y, por supuesto, apliqué medidas disciplinarias correspondientes.

Pero las cosas ocurrieron así. Y hay un abismo, hay un abismo entre lo que es la justicia, que todos anhelamos, y lo que realmente nos ocurre. Pero aquí yo hablo por la gente que sirve a México con lealtad, como son esos militares y como son los Ministerios Públicos, la gente que habla del equipo, que hicieron su esfuerzo y creyeron que estaban haciendo lo correcto.

Y que si acertaron o no se equivocaron, puede ser. Pero yo creo que aquí hay un universo muy grande que examinar, don Javier. Eso es lo que puedo decir, y a lo mejor ya le dije de más.

En cuanto al Gobernador y a mi partido. Yo respeto su opinión, y creo que es un reclamo muy válido al propio partido, al Gobernador.

Aunque en ese caso concreto, de aquel fenómeno de Internet en Cuernavaca ese día. Yo soy de usted, yo hubiera preferido ir, montar fuerza pública y decir: Señores, aquí, ésta es nuestra ciudad y la defendemos.

Hay otros que operan de distinta manera, o que piensan de distinta manera a mí. Pero, precisamente, cuando yo hago eso y cuando veo a nuestro querido México y digo: No, señores, éste es nuestro país, como algunos de los epítetos que usted dijo hace un momento, y no lo vamos a soltar. Y nada de que vienen con camionetas y ametralladoras a apoderarse de él, yo voy a mandar el Ejército para que ni se asomen. Eso es fundamentalmente lo que estoy haciendo.

Y, finalmente, créanme, aparte de hacer lo del Sistema Nacional de Víctimas, luego le paso lo que iba a decir, porque ya no lo voy a decir. Yo estoy dispuesto, de veras, de veras, a buscar esa paz para México con justicia y dignidad. Simplemente claudicar, simplemente echarse para atrás, no es paz, don Javier.

No es paz porque ellos pueden tener el control de Mante, Tamaulipas, y que no se mueve un alma sin su permiso, eso no es paz, porque la gente ya depende de ellos; ni es justicia, mucho menos, porque matan al que se le da la gana, porque lo miró feo; mucho menos no es dignidad, don Javier.

Y, la verdad, es que prefiero, insisto, que me juzguen, a veces creo que injustamente. En fin. La historia dirá: Por haber actuado, que por haberme quedado quieto.

-C. JAVIER SICILIA ZARDAIN: Una cosa más, señor Presidente, para concluir.

Está de acuerdo en las propuestas que le hemos hecho, incluso, de pensar también la Ley de Seguridad.

Y si está de acuerdo, cuándo nos vemos, señor Presidente, proponemos en tres meses y hagamos una comisión de seguimiento para trabajar juntos.

Porque si no vamos a quedar, precisamente, en lo que siempre quedamos, buenas intenciones y no hay cumplimiento. Y nosotros queremos, verdaderamente, ahora sí, una participación ciudadana, en lo que respecta al Poder Ejecutivo; pediremos lo mismo para los otros poderes.

Yo lo invito, lo invitamos todos, a través de mi voz, a que nos veamos en tres meses con una comisión de seguimiento, para trabajar, tanto en la parte de las víctimas, estas dos cosas, como en la cuestión de seguridad, si a usted le parece pensar otras estrategias, creo que podemos hacerlo.

PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Yo encantado.

Yo diría que para la Comisión de Seguimiento, ojalá la puedan armar entre hoy o mañana con el Secretario de Gobernación y, por supuesto, nos vemos en tres meses.

Me faltaba lo de Marisela Escobedo, con mucho gusto, yo me aplico a ver el caso y a revisar si hay elementos de protección indebida de autoridades, entrar por otra parte para que se haga justicia en el caso de Marisela. Y yo reviso, con mucho gusto, el tema.

En el caso de la Ley de Protección de las Victimas. Vayamos haciendo una comisión, don Javier, me interesa mucho.

Y también, insisto, yo, la verdad, estoy abierto a revisar la estrategia pero, realmente, mientras no se aclara la alternativa, como usted dice, mientras no haya plenamente decir: Es para este otro lado. La verdad creo que tengo que seguir en eso: combatiendo a los criminales, y reconstruyendo las instituciones y reconstruyendo el tejido social que, creo, es un punto donde tenemos amplísimas bases de encuentro.

C. JAVIER SICILIA ZARDAIN: Una cosa más, señor Presidente.

Yo le solicito que se abra un fideicomiso para que se hagan las placas y ese monumento a la memoria. Yo creo que nosotros estamos apoyando eso, o prefieren que lo hagamos los ciudadanos. Creo que no es correcto.

-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: No. Está bien.

De hecho, tenemos un fideicomiso para víctimas, Procuradora. Hicimos un fideicomiso con la lana que estamos decomisando, por ejemplo.

C. JAVIER SICILIA ZARDAIN: Exactamente.

-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Y eso lo tenemos en algún reglamento. Es un acuerdo  de PGR.

Hicimos un fideicomiso, precisamente, para ayudar a víctimas a resarcirles el daño. Creo que ese fideicomiso puede enriquecerse o aportarse para que también contribuya, a propósito de las placas. Con mucho gusto.

Y bueno, era eso.

Y por último, don Javier. Déjeme decirle que a mí también me ha pasado que, dondequiera que voy, me dan todo: rosarios, escapularios, cruces, vírgenes de Guadalupe, amuletos, tréboles.

Y yo, la verdad, me siento protegido, bendecido, por mucha gente que ora por mí, y lo cual les agradezco mucho. Sólo que las cosas que me dan, ahorita traigo una por aquí, que me dio otra víctima hace poco, que pesan mucho, pesan mucho, pero también fortalecen mucho, y le acuerdan a uno para qué está y para qué debe de ser.

Finalmente, el rosario, Margarita tiene relación de  todos los rosarios que me han regalado, ella los ha rezado. Yo admito que yo no, pero esta vez me voy a aplicar por la persona que me lo dio, también, para rezarlo, también.

Muchas gracias.

C. MARÍA GUADALUPE GUZMÁN ROMO: Quería poner que son  18 años de buscar justicia y no la encuentro. Sólo  usted puede ayudarme a encontrarlo, mi hijo, el Teniente de Infantería Miguel Orlando Muñoz, desaparecido por miembros del Ejército.

PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: En dónde desapareció.

C. MARÍA GUADALUPE GUZMÁN ROMO: En Ciudad Juárez, Chihuahua.

Y nadie me ha hecho caso, porque yo he andado mucho y nada más se avientan la bolita unos y otros.

Gracias, es todo.

SECRETARIO JOSÉ FRANCISCO BLAKE MORA: Muchas gracias.

-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Si, adelante, doña Yolanda.

C. YOLANDA MORÁN: Gracias, señor Presidente.

Mi nombre es Yolanda Morán. Vengo de Torreón, Coahuila. Mi hijo Diam Yeremil, desapareció hace dos años, seis meses, cuatro días en Torreón, Coahuila. 34 años, licenciado de profesión, padre de cuatro hijos, ejecutivo de ING Afore.

No se le puede llamar baja colateral. Es mi hijo. Es sólo uno más de 185 desaparecidos forzados en el Estado de Coahuila, desde el 2007 al día de hoy. Ninguno rescatado. Y cada día desaparecen más.

No se apellidan Martí, ni Wallace, ni Fernández de Cevallos, pero los amamos igual, señor. Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila, FUNDEC, es un movimiento ciudadano.

Solicitamos a usted respetuosamente, señor Presidente, aquí frente a todos de testigos, la atracción de todos los casos por la PGR. Que formalmente nos den una audiencia la PGR y la Secretaría de Gobernación. Que ya hemos solicitado un encuentro con ellos sin respuesta a la fecha, a través del licenciado Felipe Zamora, de Gobernación; del Diputado Federal Jesús Ramírez, del PAN; de Guillermo Anaya y Ernesto Saro, Senadores del PAN.

No teman un encuentro con nosotros. Garantizamos un encuentro respetuoso y propositivo. Tienen armas, poder, presupuesto, pero no vemos voluntad, interés. No son sus hijos. Creen entendernos, pero como madre le digo, nunca ha parido un hijo, no tiene un hijo en esta situación.

Concédanos la audiencia con la PGR y SEGOB, y que nos proponga una fecha agendada para tal. Necesito llevar a 185 padres, madres, hijos, algo positivo de esta reunión.

No los den muertos, por favor. No los busquen sólo en fosas, vivos se los llevaron y vivos los queremos.

Gracias por la excepción y por escucharme, señor Presidente, queremos su apoyo. Dios se lo va a anotar en su estado de cuenta.

Gracias.

PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Señor Secretario.

SECRETARIO JOSÉ FRANCISCO BLAKE MORA: Con todo gusto, hoy mismo nos podemos ver ahí en la Secretaría de Gobernación. Yo invitaría a la Procuradora para tratar su asunto. Si gusta, aquí tenemos sus datos. Le marco en un momento más para darle nada más la hora.

C. JAVIER SICILIA ZARDAIN: Nos gustaría, para ya terminar y concluir. Nos gustaría que si es posible, señora Procuradora, señor Secretario, si pudiera recibir, digo no los casos que pertenecen a los estados particulares.

SECRETARIO JOSÉ FRANCISCO BLAKE MORA: Con todo gusto.

C. JAVIER SICILIA ZARDAIN: Pero sí a los casos que se pudieran ver.

SECRETARIO JOSÉ FRANCISCO BLAKE MORA: Todos los que podamos.

C. JAVIER SICILIA ZARDAIN: Con la PGR de los que estamos aquí.

PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Y sabemos que en Coahuila hay un gravísimo problema de desaparecidos.

C. JAVIER SICILIA ZARDAIN: Igual en Morelos.

PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Se supone que ahí no pasa nada, para algunos, pero, la verdad, sabemos que hay un montón de desaparecidos.

C. JAVIER SICILIA ZARDAIN: Se los agradeceríamos mucho.

-SECRETARIO JOSÉ FRANCISCO BLAKE MORA: Con todo gusto.

Muchas gracias a todos por su participación,


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: