Desaparecidos en Coahuila: Cartas de una espera

Vanguardia

En México, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) asegura que desde 2006 a la fecha, se han reportado más de cinco mil 300 personas extraviadas o ausentes. En Coahuila las autoridades han registrado 218 denuncias desde 2006

FRANCISCO RODRÍGUEZ |Semanario | Vanguardia Saltillo | 11-Julio-2011

La verdad es que no existen cifras reales del problema. En Coahuila las autoridades han registrado 218 denuncias desde 2006. De febrero a la fecha, tan solo el organismo FUNDEC ha sumado 67 expedientes nuevos. Todos hombres, en su mayoría entre 20 y 30 años. Como las autoridades no registran avance alguno, son las madres quienes se convierten en detectives incansables para mantener vivo el expediente de sus hijos. Aquí los relatos con destinatario del camino que han seguido para volver a ver a quien tanto aman.

Juan Antonio Ornelas Solís, dos años y tres meses desaparecido

Juanito: Estás por cumplir 24 años. Más de dos años que no sé de ti, desde ese nueve de abril de 2009; un jueves santo. Estoy sola. Karen, tu esposa, se fue con Falom a casa de sus papás y ya se mudaron a Sonora. En marzo me habló la niña porque se le fracturó la tibia en la gimnasia. “Quiero ver a mi papi Juan, tráemelo”, me decía y eso me destroza. Le digo que le rece a Dios pero me dice “no me escucha”. Ya va a cumplir cuatro añitos.

Cuando te llevaron fui a todos lados y en todas partes te tratan como delincuente. Después de cuatro meses vinieron judiciales a hacerme preguntas. Conseguí una cita en la PGR, pero no regresé. Te sientes con miedo. Fui al campo militar y me dijeron “ya no lo busque, ya no va a regresar, mejor quédese con los hijos que tiene”. Me asustó más eso. Me dicen que te tienen en la sierra. Me siento desprotegida. Cómo pueden decirte eso, en qué manos estamos. Basta ya.

Recuerdo que el domingo siguiente apareció el carro en la colonia Estrella. Un amigo tuyo nos habló. Sí era pero nadie se quedó a vigilar. Regresamos al día siguiente y ya no estaba.

¿Sabes? Un vecino me invitó a la oración y aunque sigo siendo católica, ahí me atrapó Dios. Antes me salía con el coche y quería hacer lo peor. Todo este tiempo ha sido de frustración, de dolor. Había días en que le decía a tu hermano que me durmiera y que me despertara cuando regresaras. Me habla a diario. Sé, en el fondo, que van a llegar nuestras oraciones a Dios porque somos muchas madres en esta situación. Yo le digo a Dios que como estés, así sea muerto, quiero tenerte, quiero saber de ti. No me rindo. Ahora tengo mi llama muy grande, enorme.

Un día soñé que venían todos juntos (los desaparecidos) y tú, Juanito, estabas al frente y me gritabas ¡Madre! Y corría y no me salía la voz, no tenía fuerzas. Hoy extraño todo de ti, hasta tu música estridente que ponías. Tu ropa la tomo y la huelo. Extraño que nos peleemos por el carro. Extraño que la bebé se duerma conmigo y luego tú cuando venías y después mi nuera y ahí estábamos todos juntos, apretados. Por eso a veces agarro tu foto y me acuesto con ella, la abrazo. Parece como si fuera ayer cuando de niño te dormías conmigo porque batallabas para respirar. Tus hermanos están muy gordos. Les dicen que es cuestión emocional. Todo se remueve. Pero aquí siguen. Hemos aprendido a sobrevivir.

Trato de acomodarte tu ropa de diferente forma, como si estuvieras aquí. Tu perrita, ‘Epi’, ahí sigue ladre y ladre. Me dicen que la regale, pero no porque el día que vengas sé que vas a querer verla. Todo lo hago pensando en ti. Le presté la compu a tu hermana pero le dije que cuando regresaras te iba a comprar una porque esa ya la utilizó mucho. Siempre compro el jamón que te gusta para cuando regreses.

La ventana de la sala la tengo abierta para escucharte cuando me grites ¡Madre! Cuando ‘Epi’ ladra en la noche, me asomo a ver si eres tú. Pero no. Todas las noches es lo mismo. A veces oigo ¡Madre! Pero no eres tú. No eres tú. No es nadie.

Ya quiero que vengas pronto. Te amamos. La bebé te necesita. Cada momento pienso en ti. Toda la familia. Mi mamá ha estado mal desde que desapareciste.

Tu madre, Alma, ésa que hoy quiere escuchar tu música estridente

Jesús Daniel Flores García, un año y dos meses desaparecido

Chuy, mi criatura: Quiero que sepa que le seguimos buscando y no descansaremos hasta encontrarlo vivo. Hacer esta carta nos llena de lágrimas, angustias, dolor y desesperación. Sepa, mi criatura, que

nuestros corazones y pensamientos están con usted. Cada momento le pedimos a Dios en nuestras oraciones que lo proteja, le dé fortaleza y mucha fe, y lo ayude. Sabemos que Dios nos hará el milagro de tenerlo de nuevo con nosotros.

También pedimos en nuestras oraciones por esas personas malas, para que les ablande el corazón y lo dejen libre a usted y a tanta gente que tienen privada de su libertad. Nosotros, los padres, hermanos, sufrimos infinitamente. Por eso le pido también por esas personas, porque son las que han causado éste sufrimiento que tenemos. Pero sé que entre esa gente mala tiene que haber una persona que tenga sentimientos, porque ellos también tienen padres, hijos y hermanos.

Su hermano Óscar nos llama todos los días en las noches después de salir de trabajar y nos pregunta qué hemos sabido de usted. Se siente muy triste y cada día nos da palabras de aliento. Dice que va a regresar en cualquier momento. Su hermana, Rocío, siento que le afectó mucho más. Pregunta mucho

por usted y nos dice que todo el día piensa en nosotros y que los niños, sus hijos, le preguntan por su tío Chuy. Que si ya regresó. Ella siente eso porque también tiene sus hijos. Hace sus oraciones todos los días pidiendo a Dios por su regreso. Los dos siguen en Estados Unidos. Me preguntan que si se vienen para acá pero yo les digo que no, que tienen que hacer sus vidas.

Israel, su sobrino, cada bimestre saca el primer lugar en su salón y éste último bimestre le mandaron llamar a su hermana y a su esposo para darles la noticia y felicitarlos porque se sacó promedio de A en todas sus materias y su foto está a la entrada de la escuela. Me comenta Rocío que Israel pregunta mucho por mí porque quiere enseñarme todos sus trofeos y medallas que se saca en su escuela. Pero yo desde que usted desapareció me regresé de Atlanta y no volveré. Recuerdo cuando me hablaron por la mañana porque no aparecía y pensé lo peor. Me solté a llore y llore en las calles de Atlanta. Desde entonces no encuentro tranquilidad. Duermo poco.

Nosotros no le hicimos mal a nadie, ¿por qué está pasando esto? No disfrutar de nuestros hijos es un dolor muy grande. Tengo coraje. ¿Por qué? No me puedo dar explicaciones. Me pregunto, me pregunto

y no encuentro explicaciones. Creo que eso va a quedar hasta que uno se muera.

Su mamá me contó que ese día que desapareció, había tenido un sueño muy extraño y todo ese día estaba muy inquieta. Tenía un mal presentimiento. Mira lo que fue a pasar. Me siento impotente y con mucho coraje. No hay paz, no se puede. Pero no me rindo, no pierdo las esperanzas.

Su mamá y yo pusimos un pequeño negocio de comida. Vendemos burritos, sopes, hamburguesas, flautas. Nos va más o menos; no ganamos mucho pero no nos rendimos y la estamos pasando bien. Con la ayuda que nos manda su hermano, ahí se hace. Su mamá se está controlando la diabetes aunque está

muy triste. Siempre andaba usted con ella a todas partes. Siente que le falta parte de su corazón y pronto lo va a recuperar con el milagro que le va a hacer la Virgen María y nuestro Señor Jesucristo.

Sepa Chuy que todas sus pertenencias están intactas, excepto alguna ropa que se llevó su novia Tere cuando se fue, hace nueve meses. También se llevó su bicicleta. Su moto la prendo de vez en cuando y me doy mis vueltas. Compramos un carro para podernos mover. El tsuru gris que nos vendió su tío Pepe. Pídale mucho a Dios, récele el padre nuestro y pida con mucha fe estar en casa con sus papás. Lo queremos y extrañamos porque usted es nuestra criatura.

Sus papás: Óscar y Carmen y sus hermanos, Óscar y Rocío.

Carlos Gerardo García Zapata, dos años y ocho meses desaparecido

Chino: Yo me siento como un sonámbula. Estoy viva porque respiro. Siento que voy a caer cuando llegues. Nomás lo estoy esperando. Esto no es vida. Le pido a Jesús, ‘Señor, ya que sea tu voluntad. Fortalécelo, dale fuerzas’.

Cuando te llevaron mi nuera nos habló y nos extrañó muchísimo. Te buscamos en las cárceles, en hospitales, en Semefos. Pusimos denuncia el lunes. Pero te atemorizan mucho, que te podía pasar algo. En estos momentos sólo espero que Dios les cambie el corazón a quienes te llevaron.

Recuerdo que los primeros días yo decía “ahorita va a llegar, ahorita va a llegar”. Y nada. Tampoco ha regresado David, tu amigo. Sabemos que tú no hubieras soportado si eso le pasaba a alguien de nosotros. Sé que pronto vamos a estar juntos. Aguanta.

Ivonne, tu hermana, a veces se pregunta por qué sigo de pie, pero sabe que lo único que me mantiene viva es esperarte.

Tu hijo, Sebastián, pregunta cuándo vas a regresar. Ocho años ya tiene. Un día le contó a tu mamá que estaba jugando y que apareciste y te preguntaba por qué no venías, por qué te habías ido y que después llegó un ángel y te llevó. “Llegó un ángel mami y se lo llevó”, le contó a tu mamá.

¿Qué fue eso, Carlos?

Tu hija, Abigail, ya tiene 13 años y yo la veo muy rebelde, con coraje. Tratamos de cubrir las responsabilidades con los niños pero no tenemos el apoyo de su madre. Tu hermana quisiera estar más al pendiente de tus hijos, revisarles la tarea, pero no se puede. Ya no está el que les exigía. Ella no les exige.

A Bibiana, tu hermana, le ha afectado mucho todo éste tiempo. Está muy triste, se ve como perdida. Pero se hace la fuerte para ayudarme.

Sabemos que no estás en un paraíso, pero tú tienes que regresar. Ivonne ve a Cristian (hermano) con mucho coraje, como con ganas de pisar a la gente. Aaron, tu sobrino, está muy resentido. Sabes que te quiere mucho. Ahora quiere ser soldado para buscarte.

Ahora ya no está nuestra alma de la fiesta. Ya no se festeja nada. Pero si tenemos una celebración ponemos tu plato porque sabemos que estás con nosotros.

Cuando te llevaron, Ivonne se imaginó que tenía que ver con tráfico de órganos, después que te podían tener de esclavo, como eres bueno para la carpintería. Luego, cuando descubrieron esos narco túneles revestidos de madera, pensó que te tenían ahí trabajando. Sigue pensando eso. No sabemos si comes, si sientes frío, cómo te traen. Esto no es vida. Si te están golpeando, torturando, si te están drogando; cantidad de cosas que pienso por las noches. Son noches sin dormir, noches inquietas. Me pregunto: ¿Por qué? Después de dos años vinieron los agentes a preguntar. ¿Qué les decíamos? Que eres una persona muy noble, siempre tratando de ayudar a los demás. Que tenías respuesta para todo y para todos. Que aquí todos los vecinos recuerdan aquella vez que trepaste a un árbol para salvar a un niño que se estaba electrocutando y le diste primeros auxilios. Que los matachines de la danza te extrañan. Que a mucha gente le ha dolido que no estés y que tratan de no tocar el tema para no lastimarnos.

Ivonne sueña que la quieren atrapar y que tú la defiendes. O que están en el mar, sentados los dos. Yo siempre te sueño lloviendo. Veo que me sigue alguien, que trae cachucha, lentes, pero no le puedo ver la cara, ni tu mechón de canas. No lo reconozco y luego pienso en tu mano, esa que te accidentaste y que el dedo te quedó picudo. Entonces veo que es tu mano, que eres tú y te digo que nos vayamos a la casa, pero serio me dices que no.

El amor que te tenemos te va a sacar del mismo infierno. Querido hijo, confío en Cristo Jesús y tengo mucha fe en que estás bien. Y la Virgen de Guadalupe te cuide y te protege. Tú eres toda mi vida. Te amo, te extraño y espero estés pronto de regreso a casa, con toda tu familia. Ten mucha fe en Cristo, él es misericordioso y nos ama, todo se puede. Cristo nos fortalece, todo es posible porque tenemos mucha fe.

Tu madre que te ama y te extraña. Hasta pronto. Besos. Rosalbina

Javier B. dos años y ocho meses desaparecido

Luis Carlos B. un año y 10 meses desaparecido

Javier, ya vas a cumplir tres años que no sé nada de ti. Y tú, Luis, mijo, casi dos años que a ti te llevaron. ¿Por qué?

En la maquila donde ibas a trabajar ese día, Luis, no tienen registro de tu entrada. Jamás llegaste. Nadie vio nada, nadie quiso decir nada. Mis nietos ya tienen 12, 10 y seis años. Preguntan a cada rato por ti.

Tú, Javier, maestro pensionado. Qué pedo decir de ti, si todos en el barrio te querían. Vivimos de tu pensión. Siempre tan sociable; te gustaba ayudar a la gente, a repartir las despensas de la Presidencia.

Cuando desaparecieron nos fuimos a Torreón y vivimos en casa ajena. Las autoridades nos recomendaron que no regresáramos a Matamoros. Mi nuera se fue con su mamá. Vivimos con la incertidumbre de no saber qué pasa con ustedes. Únicamente le pedimos a Dios que los cuide donde quiera que estén.

Ya tenemos tiempo desde que regresamos a Matamoros. Nancy, la más chica de mis hijas, está encerrada todo el tiempo. No quiere que nos riamos, qué festejemos o que juguemos con los niños. Pero tenemos que sacarlos adelante. Dios nos ha dado fortaleza porque esto es para volverse loca. Pero sólo Dios sabe hasta dónde soporta uno. Nadie nos apoya, hasta familiares se han alejado de nosotros. Quizá por miedo. Las mamás les gritan a los niños que se alejen de la casa, que no se junten con nuestros hijos, con mis nietos.

Se nos hacía imposible y ya van a pasar tres años. El miedo ya lo perdimos, pero sí vemos alguna camioneta sospechosa nos asustamos. Al principio teníamos mucho miedo si tocaban la puerta. Pero ahora es la esperanza de que ¡tocan! Tenemos la esperanza de que digan “soy yo, tú papá”, “amá, ya estoy en la casa”.

Siempre los soñamos bien, en la sala, todos juntos. Javier, ‘Camila’, tu perra, ya murió. Esa noche que te desaparecieron aulló y aulló. Todo este tiempo se la pasó en la sala, esperándote, sin ladrar. Hasta que murió. Yo digo que de tristeza.

Yo le pido a Dios que no pierdan la esperanza. Quiero decirles que pronto van a estar con su familia. Nosotros estamos bien, ustedes échenle ganas, no se preocupen por nosotros. Aquí los esperaremos. Sepan que no los hemos olvidado, los vamos a encontrar. Los extrañamos mucho. Siempre los tenemos presentes. No se dejen caer.

Su esposa y su madre que siguen de pie.

Israel Torres Lazarín, dos años y un mes desaparecido

Cachorro: Por momentos como que me voy de la realidad. Se me olvida a dónde voy y me da miedo. Tengo miedo de un día no saber ni a dónde voy. Sé que cuando regreses no vas a llegar bien y por eso quiero estar fuerte para ayudarte. Pero es bien difícil. Aparte de que uno es señalado. Dicen que tú, que ustedes los desaparecidos son criminales. Qué saben ellos.

El director del Centro de Rehabilitación me dijo que la última vez que hablaron con ustedes fue en Matamoros; que los había parado una patrulla. Después ya nadie contestó. Los buscó en la cárcel y en ningún lado estaban. La policía de Matamoros no quiso dar los nombres de los elementos que los detuvieron.

Yo duré tiempo para asimilar tu desaparición. Anduvimos entregando volantes pero nada. Poco a poco he aprendido a vivir con ese pedazo de corazón que me falta. Deprimida o no tengo que seguir. A veces me entra la desesperación y cuando pasa eso prefiero distraerme para no caer.

Tus hermanos me dicen que no me detenga. A veces los veo enojados. He hecho mi vida lo más normal que puedo, pero faltas tú. Extraño tu buen humor. Recuerdo como me agradecías por haberte metido al centro de rehabilitación. Ahorita tienes 20 años. Cuando puse denuncia no dijeron nada, ni siquiera buscaron.

Siento coraje, impotencia. Me da mucho coraje cuando en la Procuraduría me dicen que tenga paciencia cuando ni han visto el expediente. Quisiera ahorcarlos.

Cuando escucho tu música me acuerdo mucho de ti. En tres momentos he llegado a la desesperación por no tenerte y le he pedido a Dios una señal. Esas tres veces he soñado que estás bien, que me abrazas y que me dices que vas a venir pronto. Me levanto con más ganas de buscarte. Siento que vas a regresar.

Los días de la madre no son los mismos. Recuerdo que me hablabas muy temprano. Tus cumpleaños tampoco es lo mismo. Me siento frustrada de no poder tener tus cariños, aunque fueran aquellos cuando me alborotabas todo el pelo.

¿Te acuerdas de la Virgen que me regalaste? Le prendí una veladora. En el Centro me preguntan por ti, te extrañan.

A tu abuelita le dio una embolia pero ya se anda recuperando. Te llora mucho. Mi papá falleció en octubre pasado. Antes de fallecer me dijo que si tenía noticia de ti; aún en sus últimos días se acordaba de ti.

Por eso quiero seguir con fuerzas para seguir. No pienso dejar de buscarte. Si un día regresas y ya no estoy, quiero que sepas que tu mamá siempre te buscó. Quiero encontrarte de cualquier forma, como sea. Sé que tengo que estar consciente de cómo encontrarte, pero quiero encontrarte.

Te extrañamos mucho. No voy a detenerme hasta encontrarte. Donde quiera que estés no pierdas la fe en Dios; no te dejes vencer, ten fuerzas para volver con nosotros.

María, la viejilla loca de tu madre.

Edson Amadeo de la Rosa García, dos años desaparecido

Galli: Desde que te fuiste nuestra vida cambió. Veo tu foto y te hablo; porque mi vida sólo tiene sentido para buscarte. Eres mi chiquito, 22 años tienes ahora. Te necesito. Nuestras comidas, nuestros sueños ya no son igual. Tu ausencia nos está aniquilando como familia. Ese día que te llevaron, nos llevaron también a nosotros.

Lo material no nos interesa. Sólo me interesa estar bien por ti. Me levanto en la mañana y digo, ‘Señor, un día más sin ver a mi hijo y un día menos para verlo’. No necesito nada más. Te necesito y sé que me necesitas. El no saber dónde estás es desgastante. No me interesa si tengo agua, luz, si no te tengo.

Tu papá anda de trabajo en trabajo. Duró mucho tiempo con resentimiento. Ya no, que Dios los bendiga, dice. Está cañón. A partir de que te llevaron, todo lo malo nos pasó. Pero la fe nos ha permitido mantenernos con fuerza. Incluso soportar lo que dicen de ti. Da tristeza escuchar que digan que eras esto y aquello, que llegas a las cuatro de la mañana y nos das dinero; ellos qué saben.

Aún recuerdo cuando te llevaron. Escuché un golpe y grité ¡Edson! Se llevaron a otro chavo contigo. Se parece a ti. Los primeros días me quedaba dormida en el sillón, esperándote y tu papá en el piso. Hoy preferimos dormir en tu cuarto. El primer año nadie entró.

Tu papá se entrevistó con alguien de antisecuestros pero dice que puras preguntas fuera de onda. Estúpidas. “A lo mejor andaba mal su muchacho”, le dijeron. Jamás regresamos. Si los que te conocemos sabemos que eras muy tranquilo, serio, risueño, fiel con los amigos.

Tenemos la esperanza que vas a regresar. Necesito sentir que estoy haciendo algo por ti. Que aunque estés lejos sepas que estás en nuestro corazón. A tus hermanos les puede. Hace como mes y medio, cuando hablaste con tu hermano a Guamúchil, sentí mucha fuerza. Porque sé que eras tú: “Hazme un paro, estoy desesperado”, le dijiste a tu hermano y colgaste. Estamos seguros que sí eras tú. Sí eras. Por eso sé que estás vivo. Pero todo se lo dejamos a Dios. Lo tomamos con tranquilidad.

Ya tienes un nuevo sobrino y se llama Edson, como tú. A Chori (sobrina) le caló mucho que te llevaran. Extraña pelearse contigo. Se la pasa escuchando las canciones que te gustan. Es muy triste. Tu papá ve tus tenis, tu ropa y se va pa´ abajo. Llora. Yo lucho con él diariamente. ‘Mira viejo vamos a echarle ganas, te llega a pasar algo y yo qué hago’. Tenemos que estar fuertes los dos para enfrentar lo que sea. Él por momentos ha perdido la fe. Duda del gobierno, de las autoridades. Pero tratamos de seguir con fe porque es lo que muere al último.

Nos ha afectado como pareja. Hemos buscado ayuda psicológica pero sobre todo ayuda a Dios. Nos bajaron 10 mil pesos en las primeras semanas. Dijeron que te iban a entregar y yo fui a comprarte tu leche y tus pingüinos que tanto te gustan. Pero no te trajeron.

Hay días en los que no quiero nada, pero me acuerdo de ti y me vuelvo a levantar. Eres mi motor, la necesidad de verte, de decirte lo mucho que te queremos. Anda uno en una fiesta y trae el dolor, el pensamiento.

Tu papá ya ni pone atención a los juegos de veteranos.

Dice que quisiera tenerte y que le ensucies sus tenis, como siempre. El coche anda derrumbado, se descompuso la marcha y se le oye un balero. Le dicen que lo venda pero tu papá no lo hará hasta que llegues.

Cuando te sueño me lleno de esperanzas porque me dices que ya llegaste y te veo bien, sonriendo. Eso me fortalece. Pero también siento que todavía no es el momento de que regreses. Nos falta un poquito. Siento que ya vamos en una recta final. Algo bueno tiene que salir de todo esto; de éste agotamiento físico y emocional. Extraño que me piques las costillas. Recuerdo cómo te gustan los días nublados y ahora casi ni ha habido. Yo creo que vas a llegar un día de lluvia.

Sandra, “La Choncha”, ha ido a identificar muchos cuerpos. Hablamos a tu teléfono y contesta una mujer. Nadie la ha investigado. Un día vino gente de la PGR para ver si teníamos noticia tuyas.

Sé que donde estés mi Dios te va a dar fuerza. Eres valiente e inteligente. Acuérdate que tienes unos padres que te aman. Siempre trato de verte riéndote.

Trato de acordarme de los buenos momentos porque eso es vida para seguir. Es mi motor. Aquí vamos a esperar. Tenemos la ilusión de verte.

‘Beibi y ‘Cala, tus padres.

Aquí está ‘la nave’, cuando regreses será tuya para que hagas lo que quieras.

Uno, dos, tres años y contando…

En febrero de 2010 se creó en Coahuila la Fiscalía Especial para los desaparecidos, apenas unos días antes que personal de la ONU visitara Saltillo para reunirse con familiares de desaparecidos. La Fiscalía Especial ya contabilizó 218 personas desaparecidas desde el inicio de la administración; mientras que se han localizados únicamente a 15 personas vivas, según Jesús Torres Charles, titular de la Fiscalía.

El Fiscal asegura que la mayoría de las desapariciones suceden en el norte del estado. En su última declaración sobre el tema, reconoció que el problema es delicado, por lo que se necesita atención especializada: “No es algo que puede hacer cualquier agente del Ministerio Público.

Hay que saber atender a las personas, tener un protocolo y requiere más dedicación de tiempo completo”.

Así mismo, la Fiscalía Especial está integrando un banco de ADN para practicar los dictámenes de genética forense a las familias y está regularizando las averiguaciones previas, en muchos casos después de casi tres años de haber interpuesto la denuncia.

Después de la visita de la ONU, el Grupo de Trabajo emitió un comunicado donde pedía al gobierno mexicano la salida del ejército de las calles ante las investigaciones que grupos militares, en algunos casos, eran los responsables de ciertas desapariciones.

El gobierno no hizo caso. El tres de mayo el Secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, anunció en Torreón que enviaría mil soldados (adicional a los que ya había) y 280 policías federales para combatir a la delincuencia, después de un reclamo enérgico de los empresarios locales por la muerte del socio de LALA, Carlos Valdés Berlanga.

Semanas antes, el Presidente Felipe Calderón visitó Torreón. Un grupo de FUUNDEC se manifestó a las afueras del hotel Crowne Plaza, con las imágenes de familiares desaparecidos. El Estado Mayor Presidencial los bloqueó con tráileres.

El 23 de julio, las 185 familias que agrupa FUUNDEC, tendrán una audiencia con el Secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora y la Procuradora General de la República, Marisela Morales. El objetivo es analizar cada uno de los expedientes y estudiar la posibilidad de que sean atraídos por la PGR; además, que la misma dependencia cree una subprocuraduría especializada y elabore un censo nacional sobre desaparecidos, donde incluyan un banco nacional de información genética de los familiares.

DELITO NO TIPIFICADO

Según el informe preliminar del grupo de trabajo de las Naciones Unidas, la desaparición forzada es un delito autónomo en el Código Penal Federal así como en la legislación penal de sólo siete Estados (Aguascalientes, Chiapas, Chihuahua, Durango, Distrito Federal, Nayarit y Oaxaca), mientras que en los 25 restantes no se encuentra tipifi cada. Además, la legislación penal de la Federación y los Estados que han tipifi cado la desaparición forzada no utilizan la misma defi nición.

Asimismo, la mayoría no incluye la posibilidad de que las desapariciones

forzadas sean perpetradas por grupos organizados o particulares que actúen en nombre del

Gobierno o con su apoyo directo o indirecto, autorización o aquiescencia.

“Las inconsistencias de la defi nición del delito de desaparición forzada en relación

con la declaración y otros instrumentos internacionales relevantes, así como el hecho de que la gran mayoría de los Estados no hayan tipifi cado la desaparición forzada como un delito autónomo, contribuyen a la impunidad”, opinó el grupo de la ONU.

Además, el Grupo de Trabajo aseguró que recibió múltiples testimonios en México de casos en que la privación de la libertad, aún pudiendo enmarcarse bajo el delito de desaparición forzada, es clasifi cada bajo delitos distintos tales como el secuestro o el abuso de autoridad. En otros casos las personas son simplemente consideradas “extraviadas” o “perdidas”, sin considerar que pudieron haber sido víctimas de una desaparición forzada.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos registró un aumento sostenido en el número de quejas sobre desapariciones forzadas, pasando de cuatro quejas en el año 2006 a 77 en el año 2010. El grupo de la ONU observó que no existe una política pública integral que se ocupe de los diferentes aspectos de prevención, investigación, sanción y reparación de las víctimas de desapariciones forzadas. Tampoco, según el informe, pueden adjudicarse sin una adecuada y completa investigación penal, los casos de desapariciones forzadas exclusivamente al crimen organizado.

PRÓXIMO 23 DE JULIO

COAHUILA CITA AL PRESIDENTE PARA UNA EXPLICACIÓN

En el encuentro de Javier Sicilia con Felipe Calderón, Yolanda levantó la voz por su hijo y por los más de 185 desaparecidos en Coahuila. Fue así como el Presidente les agendó una cita a las familias de FUNDEC el próximo 23 de julio

Yolanda Morán recordó la pregunta de su nieto Dan antes de llegar al Castillo de Chapultepec el 23 de

junio: “Vas con Calderón a que te regresen a mi papá”. También pensó en los hijos, nietos, hermanos, madres… de 185 hombres desaparecidos en Coahuila desde 2006. Entonces, antes de entrar al Diálogo por la Paz, Yolanda, madre de Dan Jeremeel Fernández Morán, desaparecido en Torreón el 19 de diciembre de 2008, estaba decidida a hablar, a arrancar la palabra de ser necesario.

Yolanda fue la primera de 13 víctimas que ingresó al Castillo de Chapultepec y la última en hablar porque no estaba programada. Cuando entró y miró a tanta gente recordó a todas las víctimas que se quedaron afuera y cuyo sitio fue ocupado por un “invitado especial”. Pensó en los padres de los niños fallecidos en la tragedia de la guardería ABC.

Sentada, sacó unas tarjetas y escribió en cada una: “Me puede dar cinco minutos. Gracias”. La idea era entregársela a cada Secretario que se acercara a saludarla. Logró otorgar una tarjeta a Marisela Morales titular de la PGR y Francisco Blake Mora, Secretario de Gobernación. Pero transcurrió casi tres horas y Yolanda no había hablado. Por su mente naufragaba la idea de levantarse e insultar al Presidente. “Si Joaquín Sabina lo insultó y después lo invitó a su casa, ¿por qué no habría de hacer lo mismo conmigo”, se preguntó.

Cuando el Presidente Calderón se dirigió al escritor Javier Sicilia, en una parte de su lectura dijo: “…No le platicaron en Torreón las familias angustiadas de cómo secuestran a los suyos…”. Yolanda era una de esas familias angustiadas.

¿Por qué no platicar ahora?

La señora María Elena Herrera hablaba de sus cuatro hijos desaparecidos cuando Yolanda sacó su libreta y escribió unas palabras que prefiere omitir. Llamó a una chica del Estado Mayor Presidencial y le pidió si podía entregarle la hoja al Presidente. Se olvidó de las advertencias, de las órdenes previas, de las sentencias del escritor Javier Sicilia para evitar faltas de respeto, interrupciones y mantener la orden con disciplina.

La voz con tono sacerdotal del Secretario Blake Mora anunciaba el fin del diálogo cuando en un arrebato de dolor, Yolanda Morán se paró y gritó “¡Permítame Señor Presidente!”. Calderón le cedió la palabra y ella leyó.

Habló sobre su hijo pero también sobre 185 desaparecidos en Coahuila; pidió que no se les llamara baja colateral. Aseguró que ninguno ha sido rescatado y que cada día desaparecen más. Que no se apellidan Martí ni Wallace ni Fernández de Cevallos pero que los aman igual. Solicitó, a nombre de FUUNDEC, la atracción de todos los casos por la PGR; solicitó una audiencia con PGR y la Secretaría de Gobernación. Recordó que ya lo habían hecho a través de diputados y senadores panistas, sin respuesta alguna. Les aseguró, como madre, que no la entenderán porque nunca han parido un hijo. Los exhortó a que no los den por muertos ni los busquen sólo en fosas.

“Sabemos que en Coahuila hay una gravísimo problema de desaparecidos. Se supone que ahí no pasa nada, para algunos, pero la verdad sabemos que hay un montón de desaparecidos”, concluyó el diálogo el Presidente Calderón. Las cámaras no captaron que la primera dama, Margarita Zavala se acercó a Yolanda. “Ten mi celular personal, si no te hablan para darte una hora, márcame porque Felipe dio una orden”. Después al Presidente Calderón le sujetó la mano en el saludo. Le soltó: “Señor Presidente, no nos abandone. Coahuila está muy abandonado. Nuestros hijos no tienen nada que ver en el problema político PRI-PAN. Nuestros hijos no tienen nada que ver en el problema Calderón- Moreira. No los deje como el relleno del sándwich. No son boletas de elección, son seres humanos que le lloran sus hijos. No nos abandone”.

Por la tarde se reunió con Marisela Morales y Francisco Blake Mora. Con el respaldo de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila (FUUNDEC), exigió una audiencia paras las 185 familias documentadas en Coahuila. Blake y Morales le arguyeron una comisión, que 185 eran muchas. Pero ella se negó. Al final accedieron y 185 casos de desapariciones en Coahuila se expondrán el 23 de julio.

Dos años seis meses y cinco días…

“Dos años, seis meses y cinco días tiene mi hijo desaparecido”, le dijo Yolanda Morán al Presidente. Cuando éste texto se publique se habrán acumulado más días.

Dan Jeremeel Fernández Morán desapareció el 19 de diciembre de 2008. Ese día jamás pasó al aeropuerto a recoger a su mamá como cada año. Tampoco recogió a una hija en casa de una amiguita. Ese año la violencia en Torreón empezaba estallar como un globo con agua: 93 muertes violentas se documentaron, 59 más que el año anterior. Por eso Yolanda imaginó lo peor. Con los días lo que imaginó se volvió realidad.

En la Procuraduría de Justicia la obligaron a soportar 72 horas (como a todos) para poner la denuncia. “Ahí ha de andar con una vieja”, le lanzaron. A los tres días levantaron un acta circunstanciada por la desaparición. Entonces acudió a la dirección anti secuestros y dejó el perfil y datos de su hijos Dan.

El cuatro de enero Yolanda Morán recibió una llamada de Carlos Centeno, entonces Jefe Antisecuestros. Habían atrapado a bordo del jetta de Dan, a uno de los asesinos del empresario regio, Rodolfo Alanís Applebaum; Ubaldo Gómez Fuentes “El Uva”, un ex militar de inteligencia. Según Yolanda, cuando Centeno le preguntó al ex militar por Dan, sólo respondió: “A ese sólo lo levantamos por mamón”.

“El Uva” denunció a Carlos Palacios Quintero, Carlos Navarro Valdez, a la dentista María de Jesús Guerrero Díaz, a Miguel Ángel Lara Mayorga y a Ricardo Albino Navarro Acosta. A los tres primeros la Fiscalía logró atraparlos en una semana. Los presentaron ante los medios y los arraigaron. Pero jamás fueron acusados ni declararon por el robo de un auto ni por la desaparición del Dan Jeremeel, sólo por el asesinato del empresario.

Cuando pisaron el Cereso de Torreón. Yolanda se entrevistó con “El Uva”. Pero nunca quiso hablar. “Notas la frialdad del hombre.

Indiferente. Cínico. Nunca le saqué nada”, contó Yolanda. A los días, entró un comando armado a la cárcel y mató a los tres. Sólo quedó viva la dentista. Al año la Fiscalía capturó a Ricardo Albino, otro presunto asesino del empresario y ocurrió lo mismo: Yolanda le rogó por señas de su hijo sin resultados. Un mes después lo mataron en una riña dentro del penal.

Apenas en abril de éste año –más de dos años después-, la mamá de Dan logró que le tomaran la declaración a la dentista María de Jesús Guerrero por la desaparición de Dan. Sin embargo, también en junio de éste año, reclasificaron la sentencia de Guerrero y la condenaron a seis años y seis meses.

Los llamados daños colaterales

Dan Jeremeel es licenciado en contaduría, 36 años hoy día. Trabajaba en ING Afores. Según su madre, era una persona reservada, de los que se quitan el bocado para darles a los que necesitan. Sensible. Introvertido. Popular. Tiene cuatro hijos. Su sueño era ser empresario, administrar un restaurante bar. Esa navidad que desapareció Dan, su mamá y él hablarían de sus sueños; de invertir en un nuevo negocio. Meses después Yolanda Morán invirtió sus ahorros en tapizar la Laguna de espectaculares y pendones con el rostro de su hijo. Cerró el Bulevar Miguel Alemán en Gómez Palacio, Durango, para entregar volantes con la imagen de su hijo desaparecido. En cambio recibió de la gente insultos, groserías, rechazos. También la extorsionaron 18 veces, siempre con la esperanza de pensar “y si ahora sí es cierto”.

Malbarató sus bienes y casi pierde su trabajo. La diabetes la invadió.

Ana Karla, Dana, Adrián y Dan son los nombres de los daños colaterales del daño colateral: Ana Karla, 16 años, dejó de ser adolescente para convertirse en la mamá de la casa porque su mamá tiene que trabajar todo el día. Dana, 12 años, ya no cree en Dios. Adrián, 10 años, tiene crisis de llanto; en cualquier momento empieza a llorar y a gritar “no quiero que golpeen a mi papá, no quiero que le hagan daño”. Ya está en atención psicológica. Al pequeño Dan, cinco años, pregunta a cada rato por su papá y en la escuela le dicen que no lo quiere porque nunca regresa a casa.

“La esposa de Dan ha batallado mucho. Entró a trabajar a una estética. A mis nietos los veo desorientados. Han bajado de calificaciones. Mal comen, mal visten. Crees que no me voy a arriesgar por ellos, por toda la gente”, expresó Yolanda.

Habría que parir a un hijo para entenderla. Por eso le aseguró al Presidente Calderón que no podía saber lo que ella sentía hasta no estar en su situación. “A mi hijo no lo busquen debajo de la tierra, en fosas, búsquenlo sobre la tierra”, comentó.

Yolanda es una mujer dura consigo misma. Así se hizo desde el 19 de diciembre de 2008. Su cuerpo es débil; lo contrario de su espíritu, de su mente. “Aguántame, aguántame, porque te guste o no voy a seguir”, le reclama a sus músculos, a sus piernas. Existe otra cosa que jamás se fugará: sus sueños; esos deseos de poner un negocio. “Es un sueño que tenemos detenido para cuando Dan regrese”.

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