Obispo defensor de derechos humanos denuncia formalmente hostigamiento

SALTILLO, Coahuila (CNNMéxico) — El obispo defensor de los derechos humanos, Raúl Vera López, presentó una denuncia ante el Ministerio Público del norteño estado de Coahuila para documentar el hostigamiento que sufrió la mañana del pasado 14 de julio, cuando aparecieron tres mantas en el atrio de la basílica de la capital, Saltillo, que condenaban su activismo social.

El 13 de julio, el religioso criticó en una homilía en la basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México, las ejecuciones, desapariciones forzadas y el reclutamiento de menores por parte del crimen organizado en Coahuila.

Previamente, Vera López había solicitado medidas cautelares para la casa del migrante que administra la diócesis a su cargo. En total, afirma, la institución ha recibido 52 agresiones desde que él y el sacerdote Pedro Pantoja la fundaron, en noviembre de 2002.

“Hubo un evento hace tres años, en las oficinas de la casa del migrante, en donde amagaron y golpearon a alguien del personal”, relató.

El sacerdote, quien recibió un premio en Noruega por parte de la organización Rafto, dijo que no pedirá al gobierno estatal escoltas para su seguridad, aunque está convencido de que los defensores de derechos humanos son vulnerables en México, como el padre Alejandro Solalinde, coordinador del albergue para migrantes Hermanos en el Camino.

“Hay gente en una situación similar, por eso no quiero escoltas, porque siguen en riesgo los que trabajan en la casa del migrante. Yo no quiero, porque somos un equipo”, explicó Vera López.

El pasado 22 de julio, el obispo interpuso una denuncia contra quien resulte responsable por hostigamiento, según personal de la diócesis de Saltillo. El religioso asegura que cámaras de seguridad localizadas en el centro de la ciudad captaron los vehículos y sujetos a bordo que instalaron las mantas.

El hostigamiento

Después del ataque, Vera López dijo que grupos con una visión reducida del catolicismo y que reflejan la necesidad de una reforma de la Iglesia realizaron el hostigamiento.

“Es un concepto de una iglesia encerrada en sí misma, de una iglesia que solamente se preocupa del más allá, que no tiene ningún compromiso con la historia, ningún compromiso ni ninguna responsabilidad con el prójimo”, dijo el obispo. “El entendernos el día de hoy como cristianos nos lleva a tomar todo lo que se habla de dignidad humana. No podemos cerrar los ojos los cristianos a los grandes tratados internacionales por los derechos humanos”.

No descarta que el ataque tenga un componente político, debido a que también ha criticado el proceso electoral del pasado 3 de julio en Coahuila, tras el cual ganó la gubernatura Rubén Moreira, hermano del exmandatario del mismo estado y presidente nacional de Partido Revolucionario Institucional (PRI), Humberto Moreira.

“(El ataque) también tiene que ver con que la diócesis de Saltillo trabaje con grupos que están estigmatizados, como los migrantes y los homosexuales, puede que también sea por eso”, señaló.

La diócesis de Saltillo colabora con asociaciones que defienden los derechos de migrantes y homosexuales, como Frontera con Justicia y el centro comunitario San Elredo. Vera tiene una carrera pastoral de más de 42 años en la que ha combinado la defensa de causas sociales con el altruismo.

“Este asunto tiene que ver más con el tema del fortalecimiento. Yo creo que es un signo para que nosotros articulemos nuestra diócesis, un proyecto pastoral más maduro”, dijo, “Jesús dijo que el examen final que todos los seres humanos vamos a presentar delante de Dios va a ser nuestro comportamiento con nuestro prójimo”.

El activista participó en el movimiento estudiantil de 1968 y en el levantamiento indígena del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994. El obispo de 65 años reside en Coahuila, cerca de la frontera con Estados Unidos, un área afectada por la violencia ligada al narcotráfico.

Y otros lo defienden

Organizaciones defensoras de derechos humanos, relacionadas con la diócesis de Saltillo y el trabajo del obispo, expresaron su rechazo al hostigamiento.

“Esto nos preocupa por el contexto de violencia (en Coahuila), es una postura de oscurantistas”, dijo la directora del Centro de Derechos Humanos Fray Juan de Larios, Blanca Martínez. “Eso no nos lleva más que a la destrucción de la misma comunidad, los niveles de violencia que estamos viviendo no llevan a la realización de la vida, sino a fortalecer y perpetuar un proyecto de muerte”.

Tanto el centro como la organización Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos y Desaparecidas en Coahuila (FUUNDEC), ambas dedicadas a documentar las desapariciones forzadas en el estado, difundieron el pasado 15 de julio dos comunicados en los que condenaron el ataque.

“Preferimos un obispo comprometido con las causas de la gente que sufre y camina buscando la justicia y la paz”, se lee en uno de los documentos.

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