Esposa e hijos claman por respuestas en Coahuila

Vanguardia

Claudia Soto denuncian indiferencia y apatía de las autoridades por el plagio de su esposo Isaías, de quien no sabe nada desde dos años y medio

Ya va para dos años y medio que Isaías Uribe Hernández salió de su casa en Torreón, rumbo a una tienda de conveniencia para comprar un garrafón de agua… y no ha vuelto.

Él es sólo uno de entre los 196 casos de desaparecidos en Coahuila que ha documentado el Centro Diocesano de Derechos Humanos Fray Juan Larios.

De todos estos casos, las autoridades no han encontrado pista alguna que pudiera dar con el paradero de alguno de ellos.

Es por eso que Claudia Soto Rodríguez, esposa de Isaías Uribe Hernández, y sus dos hijos, han traspasado ya los límites de la desesperación y el coraje.

A dos años y medio alzan la voz para denunciar la indiferencia y omisión del Gobierno Estatal y Federal, en el caso de su familiar.

Isaías fue emboscado y plagiado por un convoy militar el 5 de abril de 2009, junto con su amigo Juan Pablo, en la calle Sierra España de la colonia Residencial del Nazas, en Torreón.

Todavía hace algunos semanas, Claudia se presentó en la Delegación de de la PGR en Torreón, a donde fue turnado el expediente desde 2010.

Claudia solicitó un informe detallado sobre los avances en las investigaciones en torno a la desaparición forzada de su marido, pero no ha obtenido respuestas.

La Ministerio Público, una licenciada de nombre Delia, le respondió que tenía demasiado trabajo y que lo mejor era que ella misma investigara por su cuenta sobre el paradero de su cónyuge.

“Siempre que iba, la licenciada me decía que cómo le hacía, que cómo investigaba, que fuera yo a donde habían sucedido los hechos y que preguntara y luego me decía: ‘vienes y me dices?’”, señala Claudia.

Además de ocultarle los 39 casquillos que fueron recogidos como evidencia en lugar donde Isaías y su compañero fueron secuestrados, las autoridades le escondieron los peritajes que levantó la Fiscalía General del Estado la noche de los hechos.

“Después voy y me dicen que ya los habían localizado, que los habían mandado a Reynosa para compararlos con el registro de armas que tienen ahí para ver si había salido de alguna de ellas, pero a la fecha no me han dado razón de eso.

“También me habían dicho en la Fiscalía que no había peritajes y ahora me encuentro con la sorpresa de que hay un peritaje, me habían dicho que no había huella, que no se había hecho nada y me encuentro con que sí hay, que hay huellas, pero me dicen que no se puede hacer nada”, explica la afligida y desesperada esposa.

De los militares que presuntamente participaron en el secuestro de su esposo Isaías, veterinario de profesión, Claudia no ha vuelto a saber nada.

Y en el campo militar de Torreón ni siquiera la dejan acercarse más allá de la puerta de las instalaciones militares.

“Ya voy acá y allá y siempre es lo mismo, la última vez que hablé con la licenciada que llevaba el caso me dice ‘es que de plano no he ni leído el expediente’”.

Por eso Claudia clama, por enésima vez, la intervención de las autoridades para que encuentren a Isaías, el padre de sus hijos, por el que todos los días preguntan, sin faltar ninguno.

“Que se pongan a trabajar, que investiguen y que nos den resultados”, exige Claudia.

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