Unidas en una plegaria; madres buscan a sus hijos desaparecidos

Zocalo Saltillo

Saltillo, Coah.- Las 33 madres de centroamericanos migrantes desaparecidos, en una misa, alrededor del altar de la Catedral de Santiago, rompieron en llanto al recordar a sus hijos, previo a la comunión, que serviría de alimento para seguir su camino y que no se derrumben las fuerzas por encontrarlos.

“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados”, les dijo el padre Pedro Pantoja Arreola, quien ofició la inusual misa. Destacó la valentía de las mujeres víctimas de una crueldad permanente, cuyo amor maternal “merece un profundo respeto”.

Entraron como en una procesión a la Catedral de Santiago, cargando banderas de Honduras, de El Salvador, y las fotografías de sus hijos, cantando el Himno Nacional de Honduras.

Entre la tristeza y al mismo tiempo la esperanza, se pidió al ser supremo por que la defensa de los derechos humanos sea una realidad.

“Líbranos de las injusticias de nuestras autoridades, de nuestros fiscales y así esperar la gloria eterna…”, clamaron.

Llevaron las fotografías al pie del altar presentando los rostros de sus hijos desaparecidos, haciendo un clamor al cielo. Cantaron “Alzado en el Camino”.

“Aunque parezca imposible que a ellas les regresen al menos los huesos de sus familiares, eso ya les da una satisfacción humana, moral y espiritual muy fuerte, para que ellas puedan cumplir su duelo”, dijo Pantoja.

Las madres de familia provienen principalmente de Nicaragua, Honduras y dos de Brasil. Todo lo que buscaban sus hijos era un mejor nivel de vida para ellos y sus familias.

Depués de la misa, llevaron a la Plaza de Armas las fotografías de los 210 rostros con nombre, apellido, y la mayoría con hijos y una familia que los espera en Centroamérica.

Treinta cuerpos están sin identificar

Unos 27 cuerpos sin identificar fueron trasladados del Servicio Médico Forense a la fosa común, mientras que tres más permanecen esperando ser reclamados, informó Ramón Olvera Marines, agente del Ministerio Público.

Explicó que la mayoría ya se encuentra en la fosa común, y muchos registrados como no identificados, en su momento estuvieron a disposición de la autoridad federal.

Para futuras aclaraciones se dejan muestras para estudios de ADN, hasta tener la certeza o por lo menos la aproximación de que se pudiera tener alguna persona como familiar de ellos.

Varios factores los llevaron hasta este lugar. Uno de ellos es un indigente, otros han muerto en enfrentamientos, otros son personas que se han encontrado en la vía pública.

Cumpliendo el periodo indicado en los procedimientos, los cuerpos son trasladados a la fosa común, debidamente identificados, por si posteriormente alguien los reclama.

Algunos han sido identificados, que en un principio ingresan como no identificados, pero en el transcurso de la investigación y que personas identifican y les son entregadas, en su mayoría coahuilenses.

‘Yaya, nos traes a mamá’

Han pasado 2 años desde que Olga, hija de Dilma Pilar Escobar Medina, dejó Honduras, a sus cinco hijos y 28 años de su existencia, con la esperanza de cumplir sus sueños y ofrecérselos a su familia. Pero, ya no volvió.

La fotografía de Olga, de rasgos toscos, piel morena, y cabello rizado vistiendo una blusa a tirantes negra, cuelga del pecho de Dilma, aferrada al cuello de un listón rojo sobre la bufanda de colores ocres.

Sus pies cansados y empolvados dentro de las sandalias negras lo dicen todo, dicen más que todos los kilómetros recorridos de lo que una madre está dispuesta a dar por volver a ver a su hija.

Busca a Olga, que salió de Honduras el 10 de octubre de 2009. La última llamada de ella la tuvo el 27 de enero de 2010, cuando estaba en Tapachula, Chiapas. Antes de salir de su país de origen, Olga trabajaba en una fábrica en Honduras.

“Le había salido buena la patrona, ahí se iba a quedar. El 27 hablé con ella, me dijo que de ahí no se iba a mover porque estaba bien, pero las muchachas que conoció le dijeron que se juntaran en el parque de día, Le dije que no fuera porque era peligroso, y me dijo que no iría”, recordó.

Aquella noche una de sus hermanas le llamó y ya no le contestó. Nunca más volvieron a escuchar su voz. El día de pago ella ya no regresó a la casa.

“Me quedé a la espera porque dejó 5 hijos, me quedé con los niños”, dijo con profunda tristeza.

La mayor tiene 10 años, el que sigue es de 9, otro de 6, y gemelitas que ahora tienen 4 años.

“Extrañan mucho a su mamá, ellos la necesitan. A cada rato me preguntan por ella, cuando salgo a hacer un mandado, me dicen: ‘Yaya, nos traes a mamá’”, comentó desde las afueras del Servicio Médico Forense de Saltillo.

Interpondrán queja

Indignado por la agresión que sufrieron mujeres de la organización de Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila (FUNDEC), el padre Pedro Pantoja Arreola aseguró que interpondrán una queja ante la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Coahuila y la propia CNDH.

Las agresiones se dieron en las afueras del Teatro de la Ciudad mientras se daba el informe del sexto año de actividades de la actual gestión gubernamental en Coahuila, motivo por el que Pantoja exigió la disculpa de Jorge Torres López.

“Esto tiene que llegar a una denuncia ante la Comisión Nacional contra quien resulte responsable, tiene que llegar a los medios internacionales y nacionales”, dijo.

Habló sobre el desaliento en el que se encuentran con respecto de la lucha por parte de las autoridades en materia de derechos humanos.

“Los policías no hicieron nada por detener a estas mujeres agresoras”, reiteró.

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