Nota informativa: Ultimo día del Foro Internacional sobre Desapariciones Forzadas

Acciones más que discurso

Con el dicho “obras son amores y no buenas razones” los ponentes de la mesa 6: “El enfoque de los derechos humanos en las políticas públicas y la legislación”, manifestaron la urgencia de que el Estado mexicano transite del discurso a la operatividad.

Durante la primera mesa del tercer día del Foro Internacional sobre Desapariciones Forzadas e Involuntarias en México, Rupert Knox, investigador para Amnistía Internacional, refirió  que para que exista una credibilidad de parte de las víctimas, y se vaya construyendo un diálogo basado en la confianza, el Estado tiene que demostrarlo. Recalcó que México es un país con todas las posibilidades de solucionar esta tragedia humanitaria pero es necesario que haya un cambio en la actuación de las autoridades.

Por su parte Rainer Huhle, miembro del Comité contra las Desapariciones Forzadas de Naciones Unidas (CED por sus siglas en inglés), precisó que el CED no realiza acciones de búsqueda sino que genera una presión al Estado para la búsqueda y localización con vida de las personas desaparecidas.

Santiago Corcuera, académico de la Universidad Iberoamericana, mostró su indignación debido a que el Estado mexicano no ha reconocido la competencia del CED e instó a “hacerlo a la brevedad posible”. Corcuera, quien a partir del primero de julio formará parte del CED, mencionó que si los servidores públicos no reconocen la tragedia humanitaria, ésta no se puede enmendar. Valoró el trabajo que las madres de personas desaparecidas realizan en México para recabar la información y aunque dijo que “no tienen la instrucción y obtienen información valiosísima”, mientras que los servidores, “que se supone tienen la instrucción” no pueden hacerlo. 

La búsqueda: una locura de amor

“La impunidad es un premio al delito…  estimula al delincuente y cuando el delincuente es el Estado  se emite desde arriba una luz verde que autoriza a la sociedad entera a robar, matar…”

Eduardo Galeano

En la Mesa 7 donde el tema fue: “Participación de las víctimas y sociedad civil en los procesos de búsqueda e investigación”, Hugo Zoyarzo de H.I.J.O.S. Argentina compartió que “además de la esperanza que ustedes transmiten” en esta lucha, refiriéndose a las madres de personas desaparecidas, “también vale resaltar la organización y ese es el legado de la lucha de los países a los que se nos pone tristemente como ejemplo”. Mencionó que en el momento de hablar de víctimas y sociedad civil no debe de existir diferencia entre las mismas, ya que las primeras son parte de la sociedad civil, por lo que las personas desaparecidas “nos hacen faltan a todos”.

Guadalupe Pérez y Tania, de H.I.J.O.S. México, quienes estuvieron también en esta mesa, explicaron que es importante rescatar la historia de las personas como uno de los mecanismos de búsqueda; compartir qué hacían, a dónde iban; esto ayuda mucho para poder darle el rostro humano a quienes no están “con nosotros”. Finalmente invitaron a mantener la alegría como una actitud de resistencia.

el cuerpo entre los brazos es lo que uno necesita

Por su parte Yanette Bautista, integrante de la Fundación Nadia Erika Bautista, de Colombia, recordó que en ese país se decía que buscar a los desaparecidos era una locura pero ésta podía hacerse realidad porque “sin esa locura no seríamos capaces de enfrentar a esos poderes tan grandes”. Mencionó que una de las estrategias importantes utilizada por las familias en Colombia fue la “Operación sirirí” (Sirirí es un pequeño pájaro que persigue a las águilas cuando captura a sus crías) que consiste en perseguir a las autoridades, llamarles, escribir cartas, enviarles correos electrónicos, visitarlos en sus oficinas durante horas; todo para lograr la atención y que no se archiven los casos.

La desaparición es un fenómeno social

En la última mesa llamada “La atención integral a víctimas” del Foro Internacional sobre Desaparición Forzada e Involuntaria en México, el panelista Bruce Daniel Osorio González, del Equipo de Estudios comunitarios y de Acción Psicosocial de Guatemala, ahondó en la noción de que la desaparición es un fenómeno social y por eso no puede tratarse de manera individual. Una desaparición involucra a la persona desparecida, a su familia, y grupos extendidos. Por eso mismo la atención debe ser comunitaria. En un segundo momento de su participación Daniel abordó el tema de la reparación, la cual debe estar a cargo del Estado como una acción de protección a las víctimas ya que él es responsable por acción u omisión.  En cuanto a los tipos de reparación mencionó la emocional, la social, la política y la económica. Todas ellas deben ir de la mano para otorgar una reparación integral que sobre todo implique un acceso a la justicia y a la verdad. Daniel insistió en la importancia de que toda atención y reparación por parte de funcionarios del Estado debe dignificar a las personas y a sus familiares. Compartió también el reconocimiento a la práctica de los familiares de mostrar las fotos de las personas desaparecidas porque al mirarlas “interpelan y muestran que detrás de esas fotos hay una familia, una vida”. Para concluir afirmó que el reciente juicio a Ríos Mont “es fruto de nuestro trabajo, y si allá se pudo, acá también.”

Nik Stimberg, director para las Américas de Human Rigth Watch, quien intervino en un segundo momento, dijo que la desaparición forzada y la desaparición involuntaria no deberían ser categorías distintas porque en ambos casos el Estado está involucrado con la delincuencia organizada, ya sea de forma directa o indirecta. Acerca de la realización de investigaciones por parte de las familias, Stimberg reconoció que esto las coloca en situaciones de riesgo y vulnerabilidad. Lo mismo sucede cuando el ministerio público se declara incompetente para realizar la investigación sobre la desaparición de una persona. Lo que está detrás de esto es una excusa para no realizar la investigación, lo cual incrementa el dolor de las familias. Abordó las consecuencias económicas de una desaparición, pues ésta afecta a las y los integrantes más jóvenes de la familia. La situación de impacto económico se agudiza en familias pobres y en aquellas familias para quienes la persona desaparecida era su sostén económico. Otra consecuencia es que las familias se enfrentan a un no acceso a servicios, como la salud por la desaparición de sus familiares. Para finalizar, Nik Stimberg reconoció que el Foro ha sido un espacio de “apoyo emocional y de  aprendizaje para otras familias y ha ayudado a romper el silencio” al que las autoridades habían confinado a las y los desaparecidos.

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