A siete años de la desaparición de Daniel Cantú Iris

Al hijo desaparecido

A Daniel Cantú Iris en donde quiera que esté, en donde quiera que lo tengan

Dany, mi güero hermoso,

Un día como hoy, 21 de febrero, nos cambiaron la vida, la tuya, la mía, la nuestra: te desaparecieron, te arrebataron de mi lado.

Aquel 21 de febrero de 2007 ya no regresaste a casa. Ese día empezó la incertidumbre, la angustia, el dolor. Sentí que la vida se me iba, que no podría con esta situación, no me veía como la madre de un desaparecido peregrinando, exigiendo, denunciando, organizándose.

Hoy, a siete años de aquel día, aún no sé en dónde estás, en dónde te tienen, qué te han hecho, cómo estas. Son preguntas que el Estado mexicano aún no ha podido o no ha querido responder. Son siete años de impunidad y corrupción. Siete años de indolencia y sinsentido. Siete años de búsqueda. ¡Siete años! ¿Cuántos más?

Sin embargo, quiero que sepas que me haces mucha falta, que extraño tus abrazos, tu sonrisa, tu voz, tus cariños, tu presencia. Que te quiero y te busco. Que aunque este dolor no ha cesado, lo he transformado en rabia, en indignación, en fuerza, en dignidad, en lucha, en resistencia. He colectivizado mi maternidad, mi lucha y mi esperanza.

Hijo mío: Te di la vida y lucharé cada instante de la mía hasta encontrarte, hasta que se enjuicie y castigue a los responsables y sus cómplices, hasta saber la verdad, hasta que haya justicia.

Mi güero hermoso, no estás solo. Hoy te recordamos y siempre te buscamos. Tu memoria vive y se fortalece. No eres un número, tienes una familia, tienes una historia. No eres un expediente o un caso más. 

Eres el deportista, el ciclista que durante 10 años de carrera diste gloria al estado de Coahuila, obtuviste dos medallas de oro a tus escasos 11 y 13 años, lo que nunca antes se había logrado, tus dos medallas de plata a los 17 años en pruebas de pista y las dos de bronce en pruebas de ruta por equipo, ¿te acuerdas, hijo?, la dicha en el podium. Y hoy me pregunto: ¿qué hace el gobierno de este estado por encontrarte? ¿Acaso sus habitantes sólo importan mientras son aprovechables?

Eres también el bailarín, el ingeniero industrial, el amigo solidario, el hombre sensible y comprometido con sus semejantes.

Eres el hijo que parí aquella mañana del 11 de junio de 1983.

Eres mi Dany, mi güero hermoso.

No te digo adiós, sino hasta pronto y hasta allá donde te tienen, hasta allá donde estés, llegarán estas palabras de la madre que te quiere y te busca.

Con amor,

Diana Iris García

Saltillo, Coahuila, 21 de febrero de 2014

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